El Conicet y toda la ciencia argentina genera mucho orgullo” dice Dardo Martí, doctor en Genética egresado de la Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales de la Universidad Nacional de Misiones, investigador, exdecano de esa dependencia académica, miembro del Instituto de Biología Subtropical, del Centro Tecnológico Conicet del Nordeste, solo por citar algunos de los pergaminos de este misionero que aporta cuando explica algunos aspectos centrales relacionados con el coronavirus, responsable de la pandemia que modificó el rumbo de la humanidad en pocas horas.

 

“Yo creo que no hay que tener temor de decir como nunca antes”, comienza diciendo respecto de la forma en que los científicos están viviendo este momento particular y precisa: “Se ha ido cuantificando la producción científica minuto a minuto en los últimos dos meses; incluso el hecho de que compañías farmacéuticas o laboratorios privados que tienen fines de lucro hayan puesto todos sus servicios y recursos a favor de encontrar soluciones, paliativos, cura o vacuna para esta enfermedad, sin pedir nada a cambio, colaborando absolutamente con todo…esto no se ha visto nunca”, destaca Martí.

 

Junto a un equipo constituido por investigadores de todo el país, respondió al llamado del Conicet para ponerse al frente de los análisis validados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que son los únicos aceptados en Argentina. “Se está viviendo todo con mucha atención en esta cuarentena muy particular porque la gente está trabajando y con los medios que tienen” reflexiona, al tiempo de destacar la rápida y contundente respuesta que el país encaró, con pocos recursos materiales, pero con resultados que lo distinguen respecto de otros países, gracias a sus recursos humanos.

 

“No la pudo dar Italia, el Primer Mundo, no la dio España y tampoco la dio Estados Unidos; donde todo está concentrado, muy centralizado y puesto a punto para cuestiones privadas; pero no pudo dar la respuesta a la velocidad que sí la pudo dar Argentina a pesar de sus condiciones. Si la infraestructura no es la del Primer Mundo o la suficiente, si los reactivos no fueron suficientes porque fueron viniendo con cuentagotas, hay muchas cuestiones que no están disponibles porque una cuestión económica; pero los reactivos no estaban disponibles, aunque se tuviera toda la plata del mundo porque todos los países lo pedían en el mismo momento el reactivo de RTPCR que validaba la OMS para esto. Lo que sí podemos decir que el Conicet y toda la ciencia argentina genera mucho orgullo”, subraya Martí, quien mantiene a menudo reuniones a través de videoconferencia con otros investigadores, muchos de ellos egresados de la Universidad de Misiones.

 

 

 

La evolución del coronavirus

En la entrevista que mantuvo con Misiones Online, el genetista afirmó que es optimista sobre la marcha de las investigaciones que buscan una cura para la enfermedad que se está llevando muchas vidas en todos los países del mundo.

 

“La sensación es de optimismo porque uno puede ir viendo cómo va evolucionando los paliativos, los tratamientos y cómo fue pasando de la preocupación por los respiradores artificiales, que obviamente ese 4 o 5 por ciento de gente que termina en terapia intensiva lo necesita; pero después encontró que hay una reacción inmunológica muy fuerte de parte del cuerpo humano, entonces se descubrió que esa respuesta inmunológica es la que termina deteriorando la salud y termina matando a las personas” comienza explicando Martí, quien intenta traducir al lenguaje corriente las complicaciones que para cualquier mortal representa entender el mundo de la microbiología y los procesos químicos que se llevan adelante en el cuerpo humano cuando de enfermedad y salud se trata.

 

Continúa con la descripción de los resultados obtenidos hasta ahora por la ciencia: “Ahora se está viendo también cómo el virus está entrando al cerebro y a los glóbulos rojos…o sea a la hemoglobina, específicamente a la cadena beta de la hemoglobina y termina produciendo un efecto de reflejo, de rechazo a la respiración celular. ¿Qué quiero decir con esto? Que es un minuto a minuto y que así como existe la tecnología y la inmediatez para todo esto, también existe la exigencia a los equipos científicos y se están dando respuestas de una semana para la otra. Entonces hay que ser optimista; aunque en el medio hay gente que está falleciendo y todavía no hay un mecanismo que resuelva, por más que se diagnostique de forma temprana la infección, no hay un tratamiento que dé un cien por ciento de resultado. Pasaron tres meses, pero pareciera que pasó un año”.

 

P. ¿Ahora se detectó que niveles invade el virus o el virus aprendió a invadir otros niveles del cuerpo humano?

-No, siempre estuvo la posibilidad de invadir, (el virus) siempre la tuvo. De hecho, las publicaciones científicas marcan que si se tuviese cuidado con la fauna silvestre, sobre todo de alguna especies, esto no iba a ocurrir. Bill Gate no lo descubrió, sino lo que dice en esa famosa conferencia no es nada más que lo que se venía diciendo en los papers, en las publicaciones científicas. Aquellos científicos que venían trabajando con mamíferos, específicamente con virus de los micromamíferos esto ya lo sabían, porque ya ocurría, ya estaba. No sabemos cuánto tiempo hace que el virus saltó al pangolín o de los murciélagos al hombre; pero puede ser unas cuantas generaciones atrás o hace poco, no importa…lo que importa ahora es que este virus tiene la capacidad de mutar como mutan todos los virus, es un poquito complejo de explicar: tiene una proteína que copia y hace sus propios virus y comete errores; esos errores, pareciera que la evolución los dejó que cometan porque generan mutación. Mutaciones que tienen muchos cambios y a veces le va mal al virus; pero cada tanto aparece uno que, mutado, tiene ciertas características que hace que el huésped, el hospedador, la célula que lo recibe, no sepa cómo defenderse, cómo atacarlo…qué hacer. Y eso es lo que ha cambiado; aparentemente las nuevas mutaciones de este coronavirus, pero no quiere decir que sea algo nuevo. Esto se conoce y se sabe, pero ahora, esta forma de infectar y de contagiar, de este famoso “R”, eso sí no se había visto antes.

 

Lo más nuevo que tiene este virus es la velocidad de contagio. Es muy rápido, tiene como una suma de características: no tiene ADN, su material genético es la ARN y es una cadena simple, monocatenario positivo, quiere decir que apenas entra a la célula ya toma el control, no tiene que ir hasta el núcleo de la célula, del huésped, por ejemplo, las células de nuestro pulmón y dominar ahí, replicar, multiplicarse, producir sus proteínas, comenzar a trabajar como los otros virus, los de ADN. No, él entra y ya antes de ir al núcleo, ya comienza a dar órdenes, toma el control de la célula. Esa célula comienza a producir cosas que a él le sirven y millones de copias de virus, por eso invade rápidamente el tracto respiratorio y se producen cientos de miles de copias del mismo virus en muy pocos minutos. Además, tiene como la condición, aparentemente, de soportar muy bien las características medioambientales, resiste bastante bien en distintas superficies como la intemperie, si bien se destruye fácilmente con jabón común, pero tiene esas condiciones.

 

Otra de las condiciones que tiene, por ejemplo, la humanidad toda le tuvo mucho miedo a otros virus que se diseminaron en África y no en Oriente y que por ahí eran realmente muy mortales; pero al infectado se lo veía que estaba en malas condiciones, se le notaba muy enfermo y no contagiaba a nadie porque se lo aislaba o moría muy rápidamente. Este no es el caso, muchísimos pacientes están infectados, pero no tiene síntomas y ese es el tema, porque esa persona es capaz de infectar a muchísima gente porque el virus lo va utilizando como vehículo para ir contagiando. Eso no se había visto nunca, la cantidad de personas que los infectólogos y epidemiólogos ya tienen contabilizados sobre que ese contagio, es exponencial.

 

P. ¿Es una evolución de los virus o surgió así, con estas características?

Esta cuestión es muy dinámica, con muchos químicos que se liberan al medioambiente, además del uso irresponsable de los antibióticos, hacen que haya bacterias muy resistentes, que van a ser un problema para toda la humanidad, mucho antes que después. No tenemos antibióticos para los virus, ellos no son susceptibles a los antibióticos. Lo que tienen los virus desde hace millones de años es que vienen co-evolucionando con el hospedadores; tienen tan poco material genético, no es una célula, es una partícula; son tan pequeños que ellos no pueden llevar consigo gran parte de lo que necesitan, lo toman, lo sacan del hospedador, sí o sí necesitan cambiar muy rápidamente, evolucionar, para ir peleando con el sistema inmunológico, con el huésped, e ir consiguiendo nuevas herramientas, cargando características que hacen que él tenga éxito en esto. Por ejemplo, el SARS anterior -hablando con mucha cautela porque no soy médico, ni infectólogo- u otros tipos de virus respiratorios anteriores, tuvieron una explosión en la humanidad y desaparecieron o se vuelven estacionales. Es una de las hipótesis que se trabaja, que probablemente cuando ya haya mucha gente inmunizada, que ya no se pueda infectar con el coronavirus, el virus no va a tener más este comportamiento y va a aparecer solamente en el invierno, cuando haya algunas personas susceptibles, pero eso todavía no ocurrió, no se sabe.

 

Lo que tiene este en particular es que es tan similar, desde el punto de vista de su material genético, con los otros coronavirus que están en otros animales silvestres de Asia, que lo único que podemos decir es que ha estado millones de años probablemente en otros mamíferos que puede llegar a ser un hurón, un pangolín. Hablo en base a estudios científicos y publicaciones que incluso fueron conocidas antes de ahora, que no es que buscan ningún reconocimiento ahora en caliente, la gente que se dedica al coronavirus ya lo habían visto antes de esta situación y lo habían predicho.

 

Lo que ahora todos esperamos que cambie es la conectividad entre la ciencia y las personas que toman decisiones políticas. Ayer escuchaba a una médica infectóloga chilena, muy preocupada porque la sociedad chilena de infectología saca algunas conclusiones, en base al avance de la evolución de la enfermedad dentro de su país en esta semana y a las pocas horas, el presidente Piñera sale a relajar algunas cuestiones sobre el aislamiento y la cuarentena. Esa gente que se dedica a la infectología entra en un estado de desesperación, porque se dan cuenta que no tienen ningún tipo de incidencia en las cuestiones políticas, cosa que no ha pasado en la Argentina y eso hay que decirlo más allá de la ideología política. Lo que sí ocurrió acá es el asesoramiento constante y el respeto a las decisiones de las personas que se dedicaron toda la vida a la infectología, porque una persona que tiene 70 años, es médico, siempre fue inmunólogo o infectólogo y dice algo…sería raro que por una cuestión política pueda llegar a opinar sin estar de acuerdo con sus convicciones.

 

 

 

P. ¿El virus aprendió ahora a invadir otros lugares del cuerpo humano?

El virus siempre tuvo la capacidad en algunos mamíferos, según la superficie celular de su sistema inmunológico, de invadir células del hígado, del intestino, obviamente del pulmón, adonde llega primero, por una cuestión de respiración…pero tiene la capacidad de invadir todo eso, incluso el cerebro. Siempre tuvo esa capacidad, lo que pasa es nosotros lo descubrimos esta semana, porque está toda la ciencia atrás de esto. Hace menos de diez días se supo la velocidad de replicación en la garganta, en el tracto respiratorio superior; que es diez veces más rápida la velocidad de réplica, de multiplicación de este virus con el de la gripe en la garganta. Es decir que cuando pasa las vías respiratorias inferiores, ya hay una carga viral tan alta que por eso hay gente que tiene síntomas complejos 72 horas después del contagio.

 

¿Hasta ahora, ¿cuál de los tratamientos que se llevan adelante en el mundo se destaca?

Uno lee en las publicaciones científicas y es muy dispar, es como que ahora están atrás de un tratamiento paliativo. No soy médico, pero creo que no hay una respuesta, no hay un antiviral que responda rápidamente. El problema es que la ciencia requiere de control positivo, control por negativo, que sea azarosa la toma de las personas y otras cuestiones más para hacer un estudio, que sea un número de pacientes lo suficientemente grande como para sacar conclusiones y toda la gente de buena fe que trabaja en esto, le encuentra algún, pero a alguna información sobre el medicamente o el producto. Se trabajó mucho con los antivirales, que aparentemente están respondiendo muy bien, pero por (el paciente) ahí terminan en muy mal estado de salud, en terapia intensiva porque su sistema inmunológico reacciona tan fuerte, para matar el virus, pero como el virus está adentro de la célula, termina matando la célula de la misma persona… eso es el famoso tsunami del citoplasma y los glóbulos blancos.

 

 

Es un poco complejo, lleva mucho tiempo conocer el sistema inmunológico humano, lleva mucho tiempo comprender su funcionamiento, pero hay se lo conoce casi a la perfección. Hay toda una maquinaria que está controlada genéticamente, que es una defensa innata que tiene el cuerpo y hay una defensa aprendida. Hasta nuestras abuelas saben que las personas, a medida que van infectándose o se van poniendo en contacto con patógenos o con elementos que nos hacen mal, que nos hacen daño, el cuerpo va aprendiendo a defenderse y gracias a eso existen las vacunas. La segunda vez que un elemento de esos entra en contacto con nosotros, el cuerpo reacciona mucho más rápida y violentamente y lo elimina. Por eso tenemos inmunidad para algo, el cuerpo ya no se infecta, ya no se enferma de eso.

 

Pero ¿qué pasa con este virus? Entra a la célula y cuando sale se lleva parte de la membrana celular de la célula que infectó, se produce una inflamación en la región donde él está infectando y por unos mecanismos muy complejos, hay una células de los glóbulos blancos que son muchas y tienen unas tareas muy diferentes, marcan  a las células que tienen a los virus adentro y vienen otros glóbulos blancos por atrás, como un batallón de segunda marcha que va a la guerra y les libera unas substancias químicas muy agresivas, muy violentas que termina matando al virus, a la célula que la contiene, a las células secundarias y produce una sensación de inflamación tan fuerte que los primeros casos de paros cardíacos que se dieron en las terapias intensivas no fueron por causa del virus propiamente, sino por esta inflamación violenta que tiene el cuerpo con esta necesidad de sacarse este bicho de encima, que es la primera vez que le ingresa, porque no lo conoce y lo ataca de forma violenta.

 

Hoy ya se sabe, desde hace cuatro o cinco días, se están identificando las inmunoglobulinas, que son unas proteínas muy grandes que no dependen de ninguna célula, que son los anticuerpos. Las inmunoglobulinas G arrancan enseguida y las M son las que duran mucho tiempo, que son las que están en la memoria. Se sabe que entre los 8, 9 o 10 días ya salen las dos inmunoglobulinas en el cuerpo infectado a defender al a persona; entonces es como que necesita ese tiempo para tener esas defensas. Si pasa esa barrera, la persona tiende rápidamente a autodefenderse y tiende a salir con vida de esta situación y no con grandes problemas o complicaciones.

Hay de todo, hay gente que no tiene ningún tipo de síntoma y tiene estas inmunoglobulinas y eso quiere decir que estuvo infectado y no se dio cuenta. Hay muchas enfermedades virales que generan eso, desde la muerte en algunas personas, hasta el carácter absolutamente asintomáticas en otras.

La gran diferencia que está ocurriendo en la ciencia actualmente, comparado con otras enfermedades anteriores, es la velocidad con que está ocurriendo todo.