¿Quién le paga a Misiones por los servicios ecosistémicos que presta al país y al mundo? fue la pregunta que sobrevoló el encuentro virtual (webinar) que bajo el lema Economía Circular y Economía de los Ecosistemas y la Biodiversidad se realizó en la tarde de este miércoles como parte del seminario Ciencia Abierta del Instituto Misionero de Biodiversidad (IMIBIO).

 

 

En representación del Gobierno provincial participaron los ministros de Hacienda Adolfo Safrán y de Ecología, Mario Vialey y la presidenta del Imibio, Viviana Rovira; como integrante de la Cancillería argentina, la directora de Asuntos Ambientales de la Cancillería, Silvia Vázquez; embajadores e importantes investigadores especialistas en la temática convocante.

 

Fue el segundo webinar del seminario Ciencia Abierta y esta vez el tema que se plantea como más relacionado con el futuro mediato, trajo a discusión la actualidad de un debate donde Misiones cobra mayor relevancia porque es la región con mayor biodiversidad del continente, luego del Amazonas.

 

Los disertantes coincidieron en hablar que esa diversidad que caracteriza a la provincia, “tiene un precio”, pero que la discusión a nivel global se centra en cómo establecerlo y principalmente en quién paga a quién por los “servicios ecosistémicos” que se brinda a las otras regiones.

 

Sobre la economía circular

La economía circular es un concepto económico que se interrelaciona con la sostenibilidad, y cuyo objetivo es que el valor de los productos, los materiales y los recursos naturales se mantenga en la economía durante el mayor tiempo posible, y que se reduzca al mínimo la generación de residuos. Se trata de implementar una nueva economía, circular -no lineal-, basada en el principio de «cerrar el ciclo de vida» de los productos, los servicios, los residuos, los materiales, el agua y la energía.

 

En ese sentido, la directora de Asuntos Ambientales de la Cancillería argentina, Silvia Vázquez, mencionó que el país le otorga tal importancia a este tema que creó un área específica que se ocupa de todos los aspectos inherentes a la misma.

 

La funcionaria distinguió que en el contexto mundial actual y en el argentino en particular, no se puede hablar de la biodiversidad de manera separada a la economía y a la pobreza. “La protección de la salud humana está muy relacionada con la protección de la biodiversidad” afirmó.

 

También aludió a la necesidad de terminar con sistemas de desarrollo enancados en la explotación de los recursos naturales, tema entroncado con lo anunciado en la convocatoria del IMIBIO para este webinar, donde sostienen que “el sistema lineal de nuestra economía actual (extracción, fabricación, utilización y eliminación) ha alcanzado sus límites, Por lo tanto, la economía circular propone un nuevo modelo de sociedad que utiliza y optimiza los stocks y los flujos de materiales, energía y residuos y su objetivo es la eficiencia del uso de los recursos”.

 

La pandemia y las barreras zoonótica

El tema fue parte de la exposición de Alberto Pacheco Capella, coordinador regional de subprogramas Biodiversidad y Ecosistemas para América Latina y el Caribe. En ese rol, apoya a los Estados miembros en el diseño e implementación de políticas integradas que incorporen la biodiversidad y los ecosistemas en la planificación del desarrollo nacional y en sectores productivos como la agricultura, el turismo, la silvicultura y la pesca. También ayuda a los Estados miembros de la región a cumplir sus compromisos en virtud de los Acuerdos Ambientales Multilaterales relacionados con la biodiversidad, incluidas las revisiones que integran los objetivos de desarrollo sostenible y las estrategias de financiación en las Estrategias y Planes de Acción Nacionales de Biodiversidad, así como la ejecución del Fondo para el Medio Ambiente Mundial y el Fondo Europeo Proyectos de la comisión.

 

El profesional aludió al tiempo de pandemia que vive el mundo, que profundizará los desafíos relacionados con el cambio climático, la contaminación de mares y ríos” pero fundamentalmente consideró que “debemos replantearnos la relación entre el ser humano, la economía y la naturaleza”.

 

Citó un informe publicado el año pasado (2019), en el cual trabajaron 1.400 científicos y donde se señala que un millón de especies están en peligro de extinción y que la mayoría de las consecuencias están directamente relacionadas con la expansión agrícola y los cambios en el uso del suelo. En este contexto, dijo, las enfermedades zoonóticas -las que traspasan de una especie a la otra, como el Covid-19- están creciendo porque “esa barrera de naturaleza que había antes se está resquebrajando”.

 

“Perdimos desde 1990 a la fecha, 420 millones de hectáreas de bosque. Se necesita un cambio conceptual sobre la biodiversidad, pensarla como motor de la economía”. Propone para ello, como herramienta, la aplicación de lo que se denomina “modelo TEEB” (por su sigla en inglés: The Economics of Ecosystems and Biodiversity), estudio a escala mundial emprendido por el G8 y cinco importantes economías en desarrollo, que se centra en “el beneficio económico mundial de la biodiversidad económica, los costes de la pérdida de biodiversidad y la falta de medidas protectoras frente a los costes de una conservación efectiva”.

 

En este campo, lo más importante -afirmó Pacheco Capella- “es comenzar a poner los principios del TEEP: reconocer el valor del ecosistema, el valor intrínseco de la naturaleza y de la biodiversidad como parte del sistema productivo. El segundo punto importante es demostrar el valor, basado en la ciencia. Cómo ese valor económico se puede poner en la balanza, para que se pueda compensar, no es un costo ambiental, sino q tiene un valor económico, cómo calcular el valor económico de la biodiversidad y finalmente cómo captar la inversión”.

 

Mencionó el caso de la recolección de castaña en el Amazonas brasileño, donde se revalorizó al árbol productor del fruto, porque la comercialización de este rinde. En el caso de Misiones, el valor podría estar dado por la expansión del Ecoturismo, así como Uruguay lo hizo con el turismo sostenible en los humedales.

 

Lo que Misiones dejó de ganar

La exposición del ministro Safrán consistió en una presentación gráfica, con números que demuestran el capital que la Provincia lleva invertido en términos de biodiversidad y los comparó con los números que deja de percibir por no haber optado por la soja.

 

Según uno de los ítems señalados por el contador, más de 25 mil familias misioneras que se dedican a la agricultura familiar podrían cultivar soja, lo que les reportaría ingresos anuales por 79 mil millones de pesos, equivalente a casi el 80% del presupuesto provincial con una rentabilidad de casi 23 mil millones.

 

Según este mismo análisis, el Fisco provincial deja de percibir todos los años más de diez mil millones en concepto de impuestos a los ingresos brutos por actividades comerciales e industriales que podrían llevarse adelante en una superficie que alcanza a 1,6 millones de hectáreas protegidas.

 

Así, con cifras contundentes, Safrán brindó un panorama del alto nivel de compromiso real y efectivo de la Provincia con lo que sostiene en materia de biodiversidad. Finalizada su exposición, la funcionaria de Cancillería presente en el Webinar le envió un mensaje al ministro Safrán: “Podemos cooperar en proyectos sustentables que buscan financiamiento”, según se leyó durante la emisión compartida por todas las redes sociales y de la cual participaron otras personas en calidad de invitados.

 

“Relación virtuosa entre economía y biodiversidad”

Horacio Scherone, biólogo de la Fundación Bosques Nativos Argentinos para la Biodiversidad (FBNA), con sede en Oberá, destacó tres aspectos en esta “relación virtuosa” que se establece entre la economía y la biodiversidad: entender que el concepto de uso sustentable no tiene que ver con el futuro, sino con el presente; profundizar en el concepto de restauración dinámica y en la valoración de la biotecnología asociada a la biodiversidad.

En este sentido, para Scherone “Misiones es muy visionaria, porque creó el primer banco de germoplasma. Hay que seguir investigando, hasta lograr que la genética y la biotecnología se unan a fin de proteger a la superficie boscosa o el suelo de la selva”.

Sin embargo, dijo que no está de acuerdo con cobrar a quienes contaminan porque “pagar por contaminar es un mal negocio; aquellos que se benefician con los servicios ecositémicos que provee la provincia de Misiones, por ejemplo calidad de aire, calidad de agua, debe tener como contrapartida una renta a ser distribuida”.

 

 

 

ZF