Aunque el objetivo de su viaje al país europeo fue lograr un espacio en el mundo de las artes cinematográficas, el joven escritor Maximiliano Barrientos o “Max” como coloquialmente lo llaman en Francia, lucha en el día a día vendiendo chipas a compatriotas y extranjeros curiosos y en las noches entrevista a diversos personajes con los que espera concretar un cortometraje y quizá algún día pueda contar obre las aventuras del chipero de París.

 

Entre harina de almidón y guiones, trasciende el día a día del cineasta y escritor misionero Maximiliano Barrientos. El joven oriundo de Posadas reside en París, a 40 minutos de la Torre Eiffel y a través de la venta de chipas logra sustentarse en tiempo de pandemia.

 

El próximo 5 de noviembre vence su visa de turista y Barrientos solo apela a juntar fondos para contratar algún abogado que le peermita permanecer en la «ciudad del amor» y de sus sueños.

 

El COVID-19 lo encontró en Gran Bretaña, donde poco después de arribar al país, cerraron las fronteras. “Fue repentino, estaba realizando un cortometraje sobre la vida de Juan Manuel de Rosas para venderlo en Argentina”.

 

Contó que estaba produciendo una serie sobre San Martin y Juan Manuel de Rosas en Inglaterra cuando la pandemia se acentuó en dicho país. Al vender su computadora para subsistir y luego de caer en depresión consideró que su labor como escritor fue lo que le salvó la vida. “Me daba un motivo para despertar y vivir”.

 

“Escribí un libro con el celular que se llama ‘Aykan: Las leyendas sin fin y lo publique en Amazon. Gracias a la venta de este libro pude salir de Inglaterra y llegar a Paris”.

 

Ya en París, primero consultó en la embajada para buscar alguna manera de subsistir, pero debía reunir 800 libras para el pasaje, luego vendió su laptop para pagar sus gastos.

 

“Hago audiolibros gratis para promocionar mi libro. También escribo guiones, hago cortometrajes y los cuelgo en Facebook y recibo algunas donaciones por el trabajo. En Inglaterra comía de la basura o de lo que la gente me daba al pasar”, recordó.

 

Una vez en la Ciudad del amor y de la luz buscó una alternativa para sustentarse económicamente ya que sus proyectos audiovisuales se pararon por completo. Recordó su infancia en la tierra colorada “Un día compre todo lo que necesitaba para hacer chipa y me fui a la Torre Eiffel”, relató.

 

Una infancia difícil

 

La infancia de Maximiliano Barrientos no fue de color de rosa. Huérfano desde muy pequeño, fue adoptado por su abuelo con quien aprendió diversos oficios , entre ellos el de preparar chipas y panes caseros. Por ello, el aventurarse a las calles para subsistir le recordó lo difícil de su niñez.

 

En diálogo con Misiones Online el joven contó que a los 14 años de edad ya era escritor independiente, tenía escrito tres libros de género fantástico.

 

“Uno de ellos fue publicado en los Estados Unidos con el cual participé en la cómiccon de San Diego años más tarde, a los 16 años comencé a estudiar cine por internet en (aprende cine.com) luego hice cursos cinematográficos en Argentina sin tener éxito ya que no contaba con tiempo suficiente por el trabajo o porque solo no me aceptaban, nunca pude estudiar bien así que abandoné la carrera de forma institucional en Argentina”, recordó.

 

 

A los 19 años y con poco dinero ya tenía escrito 65 libros, los que vendía con el objetivo de publicar su primer libro.
Por un tiempo ingresó a las Fuerzas Armadas, de donde afirma confirmó que lo suyo no era el servicio militar.

 

“Tengo muchas anécdotas y antecedentes. En parte decidí ingresar para ayudar a mi abuelo y pagar mis gastos y los de la publicación. Quería cumplir mi sueño”.

 

A los 23 años publicó su primer saga de género fantástico, Vahiffross el Guerrero del sol, “fue tanto el éxito del libro que viaje a París para una exposición en el año 2017, al regresar a la Argentina ese mismo año, aún seguía sin poder trabajar en cine o vivir de ello, trabajaba en un casino club de Puerto Deseado en una cocina, todo lo que ganaba allí al mes iba destinado a mis libros y estudios, hacía cortometrajes de bajó presupuesto sin tener mucho éxito, envié solicitudes al instituto de arte y cine argentino en Buenos Aires (INCAA) para que me aceptaran y nunca pasó”.

Chipero de París

A pesar de que intento de muchas maneras crecer artísticamente en Argentina y promover el arte entre los niños, las puertas y la crisis económica parecían ir contra su sueño. Por ello es que decidido, toma sus cosas y viaja por el mundo. Desde México hasta Estados Unidos, el joven procuró estudiar en diverso lugares, mientras trabajaba, con el único propósito de lograr el sueño.

 

“Cuando ya estaba listo con los conocimientos necesarios y las cámaras viajé a Milán Italia para filmar y documentar la vida de algunos personajes de la historia Argentina que vivieron y murieron en el exilio ya sea por la guerra o las diferentes dictaduras, comencé un guión pequeño con Eva perón por un tiempo, viaje a España para documentar y rodar sobre la vida de Manuel Belgrano y al llegar a París documente y estudié los ambientes de campo para realizar un guión sobre San Martín”.

 

Agregó que “ya estaba todo listo, actores, escenarios, paisajes ambientados a la época de los personajes, en los siguientes meses viaje a Inglaterra y allí documente la vida de Juan Manuel de Rosas, y asistí a reuniones con nuevos colegas para programar un rodaje que llevaría a la creación de una serie documental”.

 

 

Lo demás ya es historia conocida, con una pandemia a cuestas tuvo que buscar la manera de salir adelante.

 

“Las primeras horas no pasó nada pero luego una familia paraguaya pasó, no se si fue lástima o qué vieron en mi pero me compraron todo, había duplicado mi inversión y por primera vez en un largo tiempo el Chipa me dio esperanzas de nuevo, era eso o una larga caída a un río o el covid, al día siguiente publiqué en grupos de Facebook 5€ la media docena. De a poco fui vendiendo chipa en el día y en las noches regresaba al trabajo para entrevistar a los soldados argentinos y británicos para redactar sus historias, a la vez discutía con productoras multinacionales de cine”.

 

Trámites del chipero de París

 

Desde Francia, el chipero de París contó el vía crucis que vivió para llegar al país europeo para lograr su sueño y los desafíos que hoy enfrenta, debido a que su visa de turista está pronto a vencer y requiere contratar a un abogado que lo oriente para saber cómo permanecer en esa nación.

 

 

“Actualmente temo por mi situación y estatus en Europa, tengo planes y proyectos que superan mis capacidades económicas y no deseo estar ilegal aquí, vendo Chipá para pagar un abogado de migración en Francia, para arreglar una muela que me mata día a día y además debo financiar mis proyectos y seguir adelante, no deseo volver a Argentina porque yo abandone todo por mis sueños y ahora con esta pandemia están a punto de extinguirse”.